La importancia de la relación entre Padre e Hijos.
Aberden, New Jersey
Por Elaine Hoyo
La relación entre padres e hijos es la más importante de todas las relaciones. Es la clave del éxito del futuro del mundo. Por ello trataremos de la responsabilidad que tienen los padres para crear un hogar positivo donde sus hijos puedan prosperar y estar protegidos. Esto asegura la posibilidad de expansión de talentos y creatividad de los jóvenes. Ellos tienen el tesoro para poder crear un mundo positivo en el futuro.
Es importante tener presente que la mentalidad de los adolescentes está cambiando, porque ellos están desarrollando su personalidad y por ello es que necesitan comprensión, apoyo y admiración por parte de los padres.
Los padres y madres deben mostrar comprensión que no es lo mismo que dar “rienda suelta”, si no, saber lo que está pasando con los adolescentes y ofrecer consejos y apoyo como gente adulta.
Lo que quiero decir es que los padres tienen que involucrarse en la vida de sus hijos, pero no competir con ellos, los adultos deben de comprender el modo de actuar de los jovencitos y no tomar las cosas a nivel personal y reaccionar en respuesta. Para poder dialogar con los jóvenes es necesario que los padres estén tranquilos que tengan presente que los adolescentes están pasando por un proceso físico y mental de crecimiento y transformación.
Es un proceso natural que debe ser manejado con sabiduría y comprensión, no con enojo e intolerancia. Por supuesto que la idea no es que los jóvenes “hagan lo que les vengan en gana” pero sí tener presente que la lucha que enfrentan los jóvenes no es realmente contra los padres, si no, contra un proceso de crecimiento y adaptación que ellos no entienden muy bien, una lucha interna.
Si los padres logramos entender esta situación, las discusiones con los jóvenes se podrán resolver rápidamente con un dialogo lleno de calma y compresión, de paciencia y tolerancia. Es importante que los padres muestren su madurez y su control sobre sus propias emociones.
En esta etapa de la vida, los jóvenes están buscando una autoridad firme, seguro, estable, no una autoridad violenta que se impone con gritos, amenazas y enojo, porque estas reacciones lo único que provocan en los jóvenes es que la imagen del padre y de la madre disminuya frente a sus ojos, cuando es precisamente lo contrario lo que se busca.
Se tiene que tener presente en la relación padres e hijos que si se busca compresión, se debe dar compresión y que si se busca respeto, se tiene que dar respeto. Debemos recordar que predicar con “El Ejemplo” es la mejor herramienta para la enseñanza.
Los jóvenes no van a escuchar a unos padres que siempre están discutiendo y peleando, siempre en desacuerdo, pero si escucharan y tomaran en cuenta a unos padres que se escuchan y se entienden. Se debe vivir lo que se quiere transmitir y enseñar. Los adolescentes están atentos a todo lo que sucede en su casa, al comportamiento de sus padres, porque están buscando ejemplos de vida adulta.
Hablar con paciencia, con el alma, ser un buen ejemplo y buscar siempre conocer a los hijos, son los pasos más importantes para un hogar feliz. Es importante que los adolescentes sepan que los padres los aman y están orgullosos de ellos, que entiendan que la disciplina, el respeto y el orden son importantes para su desarrollo, aunque a veces no resulte agradable para nadie.
Una investigación reciente determinó que los jóvenes necesitan del contacto físico, de un beso o un abrazo, para reforzar la creencia de que existe amor en su hogar, así como también es importante que ellos vean muestras de amor y ternura en sus padres. Hasta que los jóvenes tengan un sentido propio de quienes son y su autoestima esté bien equilibrada necesitan que su sentido de confianza sea reforzado con frases de apoyo, muestras de cariño e interés por sus actividades.
El amor implica mucho más que las cosas materiales, los jóvenes necesitan sentirse amados, protegidos, apreciados.
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